14 de setembre de 2007

BARRIZAL ADMINISTRATIVO EN FLIX

Fent safareig per la premsa m'he trobat amb l'article "Barrizal administrativo en Flix" escrit per Roger Jorro i publicat pel diari madrileny ABC el passat diumenge dia 9 de setembre, curiosament és l'unic diari que es feu resò del fet que feia tres anys de l'esclat mediàtic de l'estudi del Consell Superior d'Investigacions Científiques, un article que literariament va més enllà de la simple informació periodìstica:

"Flix se encuentra en tierra de contrastes. Situado en un paisaje bucólico, la zona alberga grandes titanes industriales que, además de recordar la magnitud de la impronta humana, recrudecen un paisaje «a priori» despoblado. Aunque un tímido zumbido, molesto a medida que uno se acerca a la factoría química de Ercros, recuerda que algo no funciona bien en este municipio tarraconense.
El embalse vivió su particular «vía crucis» tres veranos atrás. En septiembre de 2004, esta villa se situó en el punto de mira del cabreo ecológico nacional y europeo. Un informe del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), desveló que en el fondo del embalse que existe en Flix permanecían unas 600.000 toneladas de fangos tóxicos procedentes de la fábrica que se encuentra en la ribera del pantano. Organoclorados como el DDT, mercurio y hasta trazas radiactivas de fosforita, que durante el franquismo se estudió como combustible nuclear.
Tras la anunciada algarabía mediática, que llegó hasta el Parlamento Catalán, fue la hora de buscar soluciones al embrollo. Se propuso enterrar los residuos, extraerlos e incluso desviar el curso del río.
Los expertos se inclinaron finalmente por la extracción. El proyecto contempla que los fangos se aíslen del resto del embalse mediante un muro de contención y se sustraigan mediante dragas especiales. Posteriormente se someterán a un tratamiento descontaminante y, mediante una ambiciosa cinta transportadora, se depositarán en un vertedero a unos cinco kilómetros del pueblo.
«Quieta non movere»
«La complejidad del proyecto puede disculpar su retraso», arguye Óscar Bosch. Este concejal de la localidad ejerce de alcalde en funciones ante la ausencia de la máxima autoridad gubernativa. «No quiero que hagan las cosas rápido, quiero que las hagan bien. Será un proyecto que sentará precedente» añade Miquel Llop, miembro de Ecologistas en Acción .
Aunque el consenso entre ambientalistas y administraciones no puede esconder lo evidente: Los residuos tóxicos siguen allí, Ercros dispone aún de licencia para verter mercurio en pequeñas dosis al río y el proyecto de limpieza es todavía un lejano sueño.
Según Acuamed (Aguas de las Cuencas Mediterráneas S.A.), empresa pública responsable del proyecto, la adjudicación tendría que haberse producido a finales de 2006 y el inicio de los trabajos se preveía para febrero de 2007. Posteriormente, un nuevo comunicado corrigió el anterior y el ente público informó que la licitación de las obras sería en verano y los trabajos empezarían a finales de 2007. Nada de esto ha ocurrido aún y el proyecto está pendiente de aprobación y licitación. La sociedad estatal, adscrita al Ministerio de Medio Ambiente, se defiende apuntando a la complejidad de la infraestructura y argumentando que les han guiado los criterios de seguridad y rigor.
Ajenos al embarrancamiento administrativo, los sedimentos siguen sin embargo reposando en el fondo del embalse.
«El impacto existe»
Contra lo que pudiera parecer, vecinos y autoridades de Flix no muestran preocupación ante la dilación de la vuelta a la normalidad ni por la presencia de los residuos tóxicos. «No hay ninguna población de Cataluña en la que se hayan hecho tantos estudios ambientales como aquí», resume el alcalde accidental. Óscar Bosch hace un malabarismo para justificar la incómoda sedimentación de Flix: «En otras zonas industriales tiran los residuos directamente al mar. Aquí, como mínimo, los tenemos agrupados y los vamos a sacar. Es otro punto de vista».
En este punto los ecologistas discrepan. «Estos residuos tienen varios impactos sobre el medio. El mercurio es neurotóxico y las sustancias organocloradas son persistentes. El impacto existe», manifiesta Miquel Llop. «Si los tienen que sacar es porque hay un riesgo sanitario», concluye el ecologista.
Sin embargo, si hay algún punto que despierte unanimidad entre todas las partes es la preocupación por el futuro de Ercros, química que lleva establecida en Flix desde 1897. «Si se cierra la empresa será la ruina del pueblo, no creo que se tenga que llegar a tales extremos. Sólo pedimos un cambio de tecnologías», sentencia el militante de Ecologistas en Acción cuando se le plantea el posible cierre de la planta. «Actualmente trabajan en la planta unas 300 personas y otra cincuentena en empresas que le prestan servicios. El impacto no es sólo local, es comarcal», explica el edil socialista Óscar Bosch.
Sedimentos radiactivos
La factoría sigue en la actualidad produciendo cloro, sosa y fosfato bicálcico con algunas tecnologías que la Unión Europea considera obsoletas. Precisamente, la producción de esta última sustancia, utilizada en alimentación animal, es la que puede liberar los sedimentos radiactivos. El río y el embalse son, hasta la fecha, los damnificados del cuasi monopolio industrial que posee Ercros en Flix.
Su actividad centenaria se ha casado con cierto halo de impunidad. Los más de 150 millones de euros que, aproximadamente, puede costar la descontaminación del embalse procederán del erario público y de fondos europeos, financiación que los ecologistas critican por no involucrar a la química.
Mientras lanza la diatriba, el ecologista Miquel Llop acaricia el agua con semblante serio. El ruido de las máquinas enmascara su discurso, hasta hacerlo casi inaudible.
Tres años después de detectarse la contaminación en el embalse, los fangos tóxicos permanecen en el lecho y el proyecto de extracción no se ha materializado, entre el escepticismo de los vecinos."